Historia de nuestros pacientes
Alejandro G.
Mi médico me ha pedido que comparta mi experiencia de vida y que me ha dejado su conocimiento y el tiempo que me ha dedicado, hoy que lo cuento tengo 59 años y ya han pasado 4 del suceso.
De inicio debo decir que el diagnóstico inicial, dado por 3 estudios y 4 cardiólogos, no era nada alentador, ya que cuando me hospitalizaron y llegaron a revisar, mi expulsión sanguínea era tan solo de 5%; la ayuda de medicamentos y la expulsión de líquidos lograron que aumentara arriba del 10%. Pronóstico malo y con muchas posibles causas de lo que lo hayan provocado.
Al diagnóstico vinieron cambios radicales en mi vida: dejé de fumar en 24 horas, cambios en hábitos de sueño, alimentos y hasta en la manera de ver la vida; al principio me senté a ver pasar el tiempo y pensar, pasé momentos oscuros, me desquité con todo y con todos, hasta que tomé la decisión de tener calidad de vida y no cantidad. Después de unos meses de recuperación le pedí a mi médico orientación para poder tener una mejor calidad de vida y, sobre todo, no estar sentado esperando a que las cosas mejoraran solas; fue cuando me recomendó llevar una terapia de rehabilitación, donde, bajo supervisión y control, hiciera ejercicios que me ayudaran a tener una mejor calidad de vida.
He de decir que cuando me hicieron la prueba de esfuerzo me sentí derrotado: duré 30 segundos en la máquina y me ayudaron a bajar entre dos personas. La observación de los médicos era que había mucho que recuperar, junto con una explicación muy clara de lo que tenía y de las posibilidades de recuperación con la terapia.
Me explicaron que el corazón también es un músculo y que, al igual que cualquier otro músculo, puede rehabilitarse; me hicieron la comparación con un deportista, que cuando tiene un desgarre o lesión muscular, lleva una terapia de rehabilitación específica según el músculo dañado. Ahí fue cuando comprendí que la rehabilitación me ayudaría a mejorar mi calidad de vida y a aumentar las posibilidades de mejorar mi salud.
Los inicios de la rehabilitación fueron agotadores: ejercicios que a veces no lograba hacer, o rutinas que no podía cumplir; un inicio difícil de agotamiento físico y emocional, donde la batalla mental para continuar con la rehabilitación era muy difícil. Fue el momento en que me sugirieron buscar también ayuda psicológica, ya que gran parte de querer seguir adelante, a pesar de los diagnósticos, es la capacidad emocional de querer continuar y mantener la esperanza.
Gracias a la orientación, paciencia y conocimientos de los médicos, las rutinas de rehabilitación poco a poco fueron haciendo que me sintiera mejor, tanto en lo físico como en lo anímico; saber que durante ese periodo estuve vigilado y monitoreado me dio la tranquilidad de decir: estoy en las mejores manos y seguiré las instrucciones que me dejan.
Así pasaron 18 meses, en los que los médicos veían que había mejoras y yo las sentía, hasta que llegó el momento en que los mismos 3 estudios y 4 cardiólogos cambiaron el diagnóstico, de ser fatal a ser solo de mantenimiento. Me refiero a que, al inicio, tomaba 8 medicamentos y no tenía movilidad, y ahora solo tomo 2 medicamentos y tengo movilidad.
Sé que ningún caso médico es igual, habrá semejanzas, pero cada ser humano tiene sus hábitos y pensamientos; al ser tan únicos, nos es difícil aceptar una realidad que no estaba contemplada, sin importar la edad, cuando tienes un padecimiento médico que debes atender y cuidar. El tiempo de rehabilitación fue un tiempo de enseñanza, de tener paciencia conmigo mismo, de encontrar otra forma de vida y, sobre todo, de entender que yo solo no hubiera podido recuperar algo tan valioso como la calidad de vida.
De inicio me diagnosticaron recaídas y otras cosas desalentadoras; no he tenido ninguna, y hoy sé que, gracias a lo que aprendí en la rehabilitación, mi cuerpo y yo estamos más preparados. No sé si alguna vez tendré una recaída, nadie sabe por qué me enfermé ni qué me llevó a ese extremo, pero sí estoy seguro de que mi mejoría se debió a la rehabilitación.
Espero que mi testimonio te ayude a que tomes una decisión de vida: vivir con calidad.
Daniel M.
Muy buenas tardes, soy Daniel, paciente de rehabilitación cardiaca con la Dra. Karol Hernández. Me siento muy bien: tengo ya bastante tiempo haciendo mis terapias con ella, y he pasado de un 17% a casi un 35% en fuerza del corazón. La recomiendo 100%.